Escrito por Cindy Pop
Guatemala, 24 de febrero de 2025
El mundo de la comunicación está en constante evolución y con la llegada de la inteligencia artificial (IA) se ha revolucionado por completo. Esta es una herramienta poderosa en diferentes campos, pero en las relaciones públicas y la comunicación puede tener un impacto muy positivo.
Existe escepticismo acerca de la IA, ya que algunas personas la perciben como una amenaza y tienen temor de perder sus empleos. En realidad, más que un riesgo, representa una oportunidad. En un mundo donde la transformación digital avanza, la IA puede ser una aliada. En lugar de temerle, es fundamental informarnos y capacitarnos para aprovechar su potencial, no es necesario ser expertos en programación, pero sí entender cómo utilizarla estratégicamente para tener mejores resultados.
Los profesionales deben asumir el reto y utilizar la IA como una herramienta que aporta al desarrollo de sus estrategias. Hoy en día existen muchas herramientas impulsadas por la IA que cubren una amplia gama de áreas, desde generación de contenidos y análisis de datos hasta la gestión de proyectos y presupuestos. Además, facilita la automatización de tareas como el envío de correos, programación de publicaciones en redes sociales, permitiendo así liberarnos de tareas repetitivas que consumen el tiempo y a enfocarnos en tareas más estratégicas.

Otro de los beneficios de la IA es la capacidad para monitorear noticias y la percepción de marcas en línea. Analizando comentarios y menciones en tiempo real. Esto nos permite identificar y gestionar con eficiencia las crisis de reputación. Además, genera informes detallados en cuestión de segundos, proporcionando información valiosa para la toma de decisiones.
En el ámbito de las relaciones públicas, la IA permite una segmentación más precisa de la audiencia. Como mencionamos, gracias a su capacidad de procesar enormes cantidades de información, esta puede identificar tendencias y patrones de comportamiento rápidamente facilitando y mejorando la toma de decisiones. Esto no solo mejora la eficacia de las campañas, sino que también optimiza la forma en que las marcas interactúan con sus públicos.
Aunque la IA puede entenderse como “máquinas inteligentes” programadas para realizar tareas, no debemos olvidar que las cualidades humanas, como la creatividad, la empatía y el pensamiento crítico, no pueden ser reemplazadas por esta herramienta.

Sin embargo, también es importante reconocer los desafíos que plantea la IA en términos de desinformación ya que puede generar contenido textual, visual y auditivo casi indistinguible del creado por humanos, lo que pone en jaque nuestra confianza en la información en línea. Los deepfakes, los montajes fotográficos, la automatización de cuentas en redes sociales para propagar desinformación y la manipulación de algoritmos para amplificar contenido engañoso son solo algunos ejemplos del mal uso. Por ello, es crucial que los profesionales de la comunicación se mantengan actualizados y adopten estrategias que fomenten el uso ético de la IA.
En conclusión, la inteligencia artificial está transformando la comunicación y las relaciones públicas, proporcionando herramientas que mejoran la eficiencia, optimizando la toma de decisiones y permitiendo una mejor interacción con las audiencias. Sin embargo, su uso debe estar acompañado de una formación adecuada y un enfoque ético para garantizar que su impacto sea positivo. En este nuevo panorama digital, la clave no es temer a la IA, sino aprender a integrarla de manera estratégica para potenciar nuestro tiempo y trabajo.